Mi ciclo en la UASD terminó el día primero de marzo del año que transcurre.
Fueron muchos años de lucha, de desvelos, de sinsabores, de dolorosas traiciones, pero sobre todo de mucha satisfacción personal, porque a diario sentí, que había contribuido a que alguno de mis muchachos sobrepasara las barreras sociales que este medio impone, así como las limitaciones personales que ellos mismos se abrogan.
Lo hice a mi manera, la única que conozco, y con la cual me siento bien. Unas veces dura, otras de forma directa, pero siempre honesta y animado con la esperanza de hacerlos mejores…. y tuve resultados.
En solo tres años contribuí a que se graduaran cerca de quinientos jóvenes (casi la mitad de todos los graduados en los 20 años de la carrera), muchos de los cuales, ya habían abandonado, porque les había ganado, el carácter apático e irresponsable de muchos en la organización. Esos profesionales están ahí y son un hermoso testimonio de mi satisfacción
Por eso a la hora de hacer el balance final, me siento sumamente satisfecho, y victorioso, porque como profesor y como funcionario, cumplí con la misión que en esa etapa de mi vida me asignó el Creador: Formar hombres y mujeres mejores, capaces de dar todo, por lograr un objetivo, con honestidad y entereza.
Ahora se imponen nuevos retos, nuevos rumbos, en los cuales no voy a abandonar a ninguno de los que me han permitido trabajar con ellos. Desde una nueva institución, IESATEC, los seguiré formando, haciendo de puente entre ellos y las empresas, cubriendo con ellos las plazas de trabajo, dándoles el conocimiento que las empresas quieren que tengan.
Porque llueva, truene o ventee ustedes siempre podrán contar conmigo.
Demetrio Mota
Martes 1 de marzo de 2011